Quien se ha llevado mi queso, es un libro que nos enseña a afrontar los cambios que nos depara la vida, ya sea en el trabajo, en la familia, tener una gran casa, buena salud, etc., cualquier situación que nos atañe en la vida.
En esta historia aparecen cuatro personajes, con los que nos podemos identificar, ya que algunas veces actuamos como uno u otras veces actuamos como el otro, ellos son: dos ratones llamados Fisgón y Escurridizo, los cuales actuaban solo con el instinto, y dos personitas que eran liliputienses llamados Hem y Haw, quienes utilizaban un cerebro repleto de convicciones y emociones.
Estos cuatro personajes se levantaban todos los días muy temprano para ir en busca del queso, caminaban por un laberinto hasta llegar a él, en donde eran inmensamente felices. Pero una mañana ya no había más queso por lo que los ratones no pensaron dos veces y salieron en busca del queso, mientras que las personitas se quedaron pensando en lo que harían sin su queso.
De acuerdo a lo planteado anteriormente y en relación a lo que les había pasado a estos personajes se puede mencionar que el queso representa los cambios que en un u otro momento se pueden venir a nuestras vidas y el laberinto representa el lugar donde buscamos nuestro queso, la vida con su incertidumbre, sus cambios repentinos y sus obstáculos. Debemos tener claro que nuestra vida siempre está en proceso de cambio, y éstos se presentan cuando menos los esperamos, pero el problema surge cuando no sabemos o no tenemos claro lo que vamos a hacer, y en la medida que no veamos las cosas con claridad, difícilmente vamos a poder saber llevar el problema.
Hem y Haw nunca pensaron que su queso se terminaría, estaban confiados en que todo seguiría igual, no se detuvieron a mirar alrededor de ellos como marchaban las cosas, lo que nos da a entender que siempre debemos anticiparnos a los cambios, estar alerta, observar a nuestro alrededor y pensar que las cosas no duran para siempre, es muy importante estar atento para que cuando llegue el momento del cambio no nos encuentre desapercibidos, ya que si estamos alerta esto no será tan duro de llevar y no nos costará adaptarnos.
Si las cosas cambian, ya sea en el trabajo o en nuestra propia vida, debemos aprender a controlarlo, a no permitir que este nos derribe, ni que nos domine el miedo, por el contrario aprender a vivir con él, y a ser feliz nuevamente aunque al principio nadie dijo que esto fuera fácil, pero queda claro que no nos podemos quedar sumidos en el pasado y que debemos avanzar para seguir viviendo, un ejemplo claro de esto puede ser la muerte, lo más probable es que no hay una sola persona en el mundo que está preparado para recibirla, pero cuando nos toca, sobretodo de una persona muy cercana, nos duele y creemos que no seremos capaces de vivir con este dolor tan grande, pero lo que no sabemos es que si bien esta herida no sana, si logra apaciguarse con el pasar de los años, lo que nos hace seguir viviendo cuando creíamos estar perdidos. Con esto no podemos decir que en alguna parte de del mundo no hay personas que se quedaron sumidas en el dolor y en este momento la vida dejo de funcionar, trayendo con esto una enfermedad que hoy en día está muy común “ la depresión” por lo que es muy importante la fortaleza que tengamos para no caer en esto.
Podemos observar que los ratoncitos se adaptaron rápidamente al cambio, tomando sus zapatillas y partiendo en busca del queso, mientras que las personitas que se suponen tenían un cerebro más desarrollado solo comenzaron a quejarse. Lo importante de estos es que mientras más rápido nos olvidemos de lo que dejamos atrás, más pronto podremos disfrutar del nuevo cambio, en la medida que seamos capaces de saber llevarlos y adaptarnos con rapidez para no sufrir.
El hecho de hacer lo que nos gusta, nos hace imaginarnos que estamos saboreando nuestro queso como le pasó a Haw, quien comenzó a comprender la diferencia entre actividad y productividad, puesto que ellos seguían haciendo lo mismo día tras día sin que apareciera el queso, y pese a que Haw tenía miedo quería lanzarse en busca de éste, pero su amigo Hem no había caso de que entendiera lo que les estaba pasando, razón por la cual se echó a reír y tomó la decisión de ir en busca de su queso, mientras más avanzaba en el laberinto más se imaginaba saboreando el queso que anhelaba. Si nuestra forma de ver las cosas es positiva, lo más probable es que comencemos a disfrutar de ese cambio, un ejemplo claro de esto es el día en que tomé la decisión de estudiar, perdí los miedos, me atreví a hacer lo que quería para mi vida y en este momento en que camino por el laberinto con la mente abierta y con la claridad de lo que quiero, comienzo ya a saborear ese queso que al final del túnel será el más rico de todos, pero es muy importante entender que los miedos nos paralizan, no nos deja avanzar y una vez que tengamos claro y hayamos perdido esos miedos es cuando debemos emprender el vuelo, no hay que esperar mucho, porque mientras más tiempo pase, peores serán nuestros miedos. Es increíble pensar que el miedo siempre está presente en nuestras vidas, queramos o no, nos sigue en todo lo que hagamos y va hacia donde nosotros vamos, no es fácil dejar de tener miedo, pero estos son solo barreras que nos llevan a dejar de hacer las cosas por miedo al ridículo, a equivocarnos, a perder, entre otras cosas. El mundo sería perfecto si este sentimiento no existiera, debemos aprender a convivir con él y no dejar que nos domine, ya que cuando pasa a formar parte de nuestras vidas, nos hace pequeños e indefensos y con muchas más probabilidades de sentirnos y estar mal, incluso está comprobado que las personas negativas, atraen cosas negativas, por esta y muchas razones más debemos perder el miedo y atrevernos a hacer las cosas que nos gustan y a mirar alto, siempre avanzando en la vida, pero estando atentos a que nuestras actitudes y forma de ser no dañen a terceros.
Quien se ha llevado mi queso es un libro fascinante, nos transporta, nos abre la mente, nos aclara dudas e inquietudes que nos agobiaban, nada es imposible en la tierra, solo depende de nosotros, cada ser humano tiene la vida que quiere tener, tenemos todo para ser felices, solo debemos quitarnos los miedos y mirar más allá de nuestras narices, el mundo es inmenso, con muchas oportunidades que debemos aprovechar, luchar por lo que queremos aunque sea un camino largo, siempre al final del laberinto podremos disfrutar del queso que tanto queríamos, lo que no significa que nos quedemos estancados, todo lo contrario, si logramos una cosa, debemos buscar otra y luchar por esa, ya que en la vida hay que superarse y avanzar, crecer como personas libres que somos, y no permitir que nos hagan sentir ni sentirnos encadenados.
El simple hecho de mirar hacia delante, ya resulta estimulante.
El cambio sólo le sorprende a uno si no lo espera ni cuenta con él.
No hay que complicar las cosas. Solo hay que estar atento en detectar los pequeños cambios y prepararse para el gran cambio. Nada puede mejorar mientras no cambie uno mismo. Siempre hay Queso nuevo ahí fuera.
Uno se ve recompensado con él en cuanto se dejan atrás los temores y se disfruta con la aventura. La mayoría de los temores son irracionales y te impiden cambiar cuanto más lo necesitas.
Algunas personas no cambian nunca y pagan por ello un precio muy alto. Cuando se les quita el queso, se sienten como víctimas y les echan la culpa a los otros. Enferman con mucha mayor frecuencia que aquellas otras personas que dejan atrás el pasado y siguen avanzando.
¡MOVERSE CON EL QUESO Y DISFRUTARLO!
Bibliografía
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